martes, 5 de enero de 2016

LAS CONFESIONES DE UN SEDUCTOR

            OPINIÓN PERSONAL
Domingo de Guzmán Huamán Sánchez

El libro: “LAS CONFESIONES DE UN SEDUCTOR”  de Mariano Guzmán Flores Guerrero,natural de Huacllán. provincia de Aija, departamente de Ancash, dentro de la literatura erótica que es un género en el cual los textos se relacionan, directa o indirectamente, con el sexo, sin llegar a descripciones sexuales indecentes. Esta es una novela escrita, tomando como temas los sucesos amorosos de Mario, durante la segunda década del siglo XX, en los escenarios de las Vertientes del Pacífico; Callejón de Huaylas,  la Ciudad de Lima, la ciudad imperial del Cuzco; Valla Sagrado y otros lugares hospitalarios del país y el extranjero.
El vigoroso Mario, educa, convence a primera vista y complace  a niñas de 14 años hasta  mujeres setentonas, solteras, casadas o viudas, sin transgredir las normas del buen comportamiento sexual permitido, porque desde el inicio, establecen entre ellos estímulos que obedecen a un instintivo ritual de entrega y sumisión mutua, exenta de dominación y humillación. A medida que avanza la comunión angelical o satánica, la pareja emprende juegos cada vez más elaborados y sofisticados que, al cabo de la  sesión, conducen al descanso y alucinación      
insondable que al despertar algunos van para  la segunda etapa y otras solicitan un próximo  encuentro.
Domingo de Guzmán Premio: Cienpoemas a    Horacio Zevallos:2015”    
      El libro: “Las Confesiones de un  Seductor” está dividido en once capítulos fascinantes, cuya síntesis es la siguiente:
I.- Se abre el telón del gran teatro romántico: El argumento de la obra empieza encandilarse, cuando Mario inicia un coloquio amical con su amigo Lucho, a quien le narra todas sus vivencias románticas en los escenarios de la ciudad de Huaraz; las Vertientes del Pacífico, Callejón de Huaylas, zona de los Conchucos y otros, bajo la promesa firme de no revelar la autenticidad de los personajes.        
Certificado de Honor
2.- La vida colegial de Mario: Mario llega a Huaraz, procedente de las Vertientes del Pacífico, en “carnaval”, a la edad de 7 años, en 1948. A los 13 años ingresa al Colegio de La Libertad de Huaraz de donde egresa en 1959. Prosigue sus estudios superiores en la Pontificia Universidad Católica del Perú.
3.- Mis amores primaverales
Huaraz, antes del sismo 70, era una ciudad acogedora, ubicada entre los ríos Santa y Quilcay;  rodeada de bosques de eucaliptos y campiñas, calles angostas  y empedradas con residencias señoriales, encajonada entre las cordilleras Negra Y Blanca, bajo un cielo azul eternamente transparente y limpia
Mario en la Ciudad del Lucero, en 1954, conoce a July, estudiante de 16 años y programa citas con cartas. Una tarde lluviosa, en Quenash, quiso seducirla y su amor platónico terminó sin conquista que celebrar.
Ellen de  15 años fue su segunda enamorada que con las niñas Dely, Amparo y Nelly compartieron del brindis pasional.
En 1960, estudiante de Agronomía, a sus 19 años,  empezó a cosechar amantes, empezando por Vio, adolescente de San Isidro de Lima,  que salía  por la puerta falsa de su domicilio para entregarse a una fogosa relación amorosa sin embarazo.
 El conquistador de los años 1960 a 1967; sedujo a  Juany, Isabel, Dary, Blanca, María, Flor, Raquel, Elcira y muchas más. Juany, de 25 años, fue la  amante que los sábados de cada semana le hacía beber el agua tibia de su ardiente pozo.
Blanca, de 14 años, de Pueblo Libre, sedujo con su inocencia caligrafiada. El invierno del !Adiós! congeló sus ansias.
Dary, de 20 años, cuando realizaba sus tareas universitarias Mario,  muy sigilosamente, se le acercó y le estampó un beso en el cuello, turbándola; nuevamente la besó en el mismo lugar y la joven reaccionó con abrazos, besos y cesión.
4.- EL AMOR DE LEONOR
Entre  los años 1965 y 1969, Mario, semana tras semana, enviaba a Leonor, misivas cargadas de frenesí y búsqueda de alcoba para aplacar torbellinos de pasión. Su amada, desde Huaraz, le enviaba encomiendas de jamones  y cuayes de Roberto y dinero. En la Primavera del reencuentro, se amaron con locura  en las calles huaracinas.
5.- MIS CARTAS: La intensidad de los temblores del romance de Mario trepidó durante seis años. Las ondas se aquietaron el día que contrajo matrimonio civil y religioso. Llegado el segundo milenio de nuestra era cristiana Leonor voló hacia las estrellas.
En Enero de 1965 conoció a Rochi,  jovencita inocente que a sabiendas de la relación de él con Leonor, a primera vista, se convirtió en su entretenimiento y guiada por su fogosidad se entregaba sobre las piedras areniscas de “Aluvión” de Huaraz. Ahora,  es abuela cariñosa y no tiene rencor al viudo.
La inquieta Fina, de 19 años, le brindo copas de  amor sin veneno, cada fin de semana, en San Isidro de Lima.
El  Ingeniero Mario, en Cusco, conoció a Gaby, jovencita de Paruro, Tihuicte, que a sus 22 años se introdujo en su mundo y recorrieron el Valle Sagrado de los incas (Taray, Pisac, Urubamba) hasta diciembre que se produjo la separación sin adioses.  Juany, Elba, Dary y Tiname le esperaban en Lima y  Leonor se quedó saboreando el dulce almíbar del recuerdo.
Mario tenía actividades planificadas cronometradas y jamás descuidó sus obligaciones laborales. Al concluir cada sesión erótica, con  las hermanas Shena y Lucy, Yola, Chymi, Blanqui, Camu, Lucy II y Juany II y otras,  residentes en Huaraz (1970 -1975), se sentía fresco como si hubiera abandonado la ducha de agua helada; al poco rato con  energías recuperadas seguía el ritmo habitual. Los lances con sus amantes eran fugaces y sin límites; mientras el amor de su amada esposa no tenía horizontes en el tiempo ni  espacio.
Mario conoció a Camu, de 14 años de edad, en la tarde taurina de la fiesta patronal de Taricá,  Octubre de 1973. Con ella se complació en las cuevas y pozas de Chancos y Monterrey. Ahora, sólo llamadas telefónicas de saludo.
Yola,  el 13 de Mayo de 1972, en Yungar con  su venusiana figura flechó a Mario. Hace dos años que partió al más allá.
En la mente de Mario está presente, a cada instante, el fundo de Paltay con el desfile de sus personajes como Don Toribio Checa Seminario, casado con la matrona Zoila Godenzi.
Incluyendo a Yola, Tere, Euge, Syce, Chymi, Nelly y muchas otras, en la década del 2000, sus conquistas sobrepasaron de cien; y en los últimos cinco años, siete de sus ninfas han dejado de existir.
 6.- ALGUNOS CONCEPTOS SEXOLÓGICOS
El autor, de la presente obra, añade en  esta narración, términos sexuales utilizados en la presente obra, tales como: erotismo, onanismo, poses del coito, tamaño y grosor del pene
7.- MI ROMANCE CON CHYMI                      
El 17 de Octubre de 1973, Mario conoció a Chymi en el Club Huaraz; ese día cumplía sus 18 años de edad. Este fortuito encuentro fue el inicio de una relación amorosa  que duró más de una década, hasta su viaje hacia las estrellas. Fue una amante joven y fiel que conoció. En una de tantas salidas, llegaron a  Caraz y se hospedaron en el hotel “Suiza Peruana”; allí, Chymi aprendió el arte de amar y se convirtió en una chiquilla experta. Después de cada entrega quedaba exánime por varios minutos y su  despertar era el principio de otra tempestad arrolladora.
Mario a sus 40 años direccionó sus actividades y fue consiguiendo damas de similar encanto que las anteriores como la gringa jaranera; Carmelita,  abogada; Anita y Goyita profesoras que la acompañó hasta cuando se casó.
En vísperas del  año nuevo de 1980, conoció a la economista Edy, de 22 años,  con quien amaneció en el Hotel Raimondi; y su romance se prolongó hasta el año 2000, suficiente para madurar el barro del erotismo.
Una tarde lluviosa de Setiembre de 1978 se  encontró con Klary y visitaron las piscinas de Monterrey y a horas 10 de la noche, se dirigieron hacia Los Pinos y arrullado  por los murmullos del río Quillcay, sobre los asientos del automóvil, destejieron danzas árabes al ritmo de ardientes tambores del sexo. Concluida la faena infernal, cada cual voló con alas del adiós.
En  Caraz, en Mayo de 1983, la romántica joven huaracina Tere,  de 27 años, después de unos tragos enervantes, pidió a Mario que le condujera al jardín escondido, allá, entre rosales exuberantes se arrodilló en las aras del deseo, ofertando  su escultural cuerpo semidesnudo. La cuenta ligera del rosario  sexual de labios y manos les abrió el  ovíparo reencuentro.
Durante cuarenta años, dice Mario, su esposa fue el sublime amor de su vida que la respetó siempre; Sus cualidades y virtudes eran insuperables. Ella le dijo: “Tú fuiste el primero en todo para mí; fuiste mi enamorado, novio, esposo y amante; no te he engañado ni siquiera con mis pensamientos”.
En la antigüedad los judíos tenían muchas esposas, Salomón tuvo alrededor de 700 mujeres y su padre David el doble. En conclusión; su esposa fue la reina, sus hijos príncipes y princesas y sus amantes damas de honor.
El año 1985, cifraba los 45 años de edad, de los cuales 32 fueron de aventuras amorosas por su capacidad de atraer mujeres de edades y clases sociales diferentes.
Una maña de Mayo de 1985, Mario invitó a la profesora Syce a un paseo y en Paltay  plasmaron una relación y su  amor fue creciendo como “la sombra cuando el sol declina”.
En el campo laboral, había logrado grandes éxitos como funcionario público. En las 165 veces que hizo el amor con Chymi, ella se embarazó y  resolvió el problema sin apelar al aborto,  igual que otras.
8.- CAPACIDAD DE ATRAER MUJERES HERMOSAS         
     Mario, hace referencia de personajes como Lord Byron, Rudy Valentino y Saint Germain; hombres que por sus elevadas cualidades fueron atraídas por las damas de sus tiempos, muchas se entregaban sin condición alguna, ni medir consecuencias personales y sociales posteriores. Al igual que ellos, el tenía una atracción especial, para las mujeres.   
9.- LA GRAN DIFERENCIA
Mario nos dice que algunas veces llegó a siete eyaculaciones seguidas en encuentros de juegos amorosos, ganando simpatía y aprecio por su modo de ser. Muchas de ellas le amaron con locura.  Con ninguna hizo pública su relación.
En 1989  al cumplir 58 años de edad  seguía cosechando amantes en sus andanzas y no sentía agotamiento alguno de sus facultades físicas; en este estado pensó seriamente sobre su caso y decidió acudir a un  galeno-psicólogo quien le dijo: “Mi querido  Mario eres un hombre multimillonario, muy rico en líbido, superior a un hombre normal; tu caso es congénito y sucede de uno a diez mil, no debes preocuparte, seguirás igual hasta tu ancianidad, con ligero decremento al final de tu vida”.
Mario, en la presente obra literaria no incluye a la mayoría  de sus amantes por haber tenido relaciones breves. De cada sesión sexual todas salían satisfechas y algunas exánimes. Las excepcionales: Chymi, Camu, Juany y Dary quedaban contentas sólo cuando cumplían con seis orgasmos y preguntadas que si estaban satisfechas, contestaban que sí; y a la pregunta: ¿Para cuantos días están satisfechas?, Chymi le decía; para un mes, sin embargo, sus citas eran semanales.
10.- LA BELLEZA Y LA INTELIGENCIA
Mario afirma sin ser psicólogo ni psiquiatra, que las mujeres hermosas, pocas veces descuellan como las inteligentes, salvo Mata Hari, tampoco ocuparon cargo público, como Gladys Zender Urbina que fue Miss Universo en 1964.
     11.- ALGUNOS AMIGOS DE GRAN VIRILIDAD
En el curso de su vida, Mario  tuvo oportunidades de encontrar amigos de igual o superior contextura viril que él; algunos moderados y otros llenos  de  fantasías, que les hacían sentir héroes en el arte de fornicar excepcionalmente. Entre ellos: Juanito F., ex hacendado chiquiano; Juan Ríos  Barrera, Juan Mantilla y Juan Castillo, que vivieron en Paltay; mujeriegos desde adolescentes hasta su senectud.
Después de la lectura de “Confesiones de un Seductor” nos damos cuenta que hemos incursionado en el misterioso territorio del erotismo, hasta ahora un ámbito reservado al psicoanálisis y la sexología, y descubrimos que, ha sido un terreno explorado por los más grandes escritores y filósofos, en el que encontraron una gran variedad de experiencias: la seducción y el sueño, la conquista y el abandono.
Mariano Guzmán Flores Guerrero avanza seguro en este laberinto de lo erótico. Nos hace reconocer aquello que suponíamos inconfesable; permite comprendernos y comprender a los demás; nos proporciona un nuevo lenguaje para un aspecto esencial de nuestra vida.
!Hasta  pronto!


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